Después del divorcio o de la separación de un matrimonio o una pareja conviviente, los hijos no quedan automáticamente al cuidado de uno u otro progenitor.
En Argentina, el divorcio o la separación de los padres no elimina la responsabilidad parental. En principio, ambos progenitores continúan participando en las decisiones relacionadas con la vida, crianza, educación y salud de sus hijos.
Lo que debe organizarse es cómo se ejercerá el cuidado personal de los hijos y cómo será la comunicación con cada progenitor, teniendo siempre como prioridad el interés superior del niño, niña o adolescente.
¿Con quién viven los hijos después de la separación?
Los hijos pueden vivir habitualmente en el domicilio de uno de los progenitores y mantener una comunicación amplia con el otro, o puede organizarse un sistema de cuidado personal compartido, de acuerdo con las circunstancias concretas de cada familia.
En algunos casos, los hijos pueden permanecer períodos similares con cada progenitor. En otros, pueden tener su residencia principal con uno de ellos y compartir determinados días, fines de semana, vacaciones y fechas especiales con el otro.
No existe una única forma de organizar la vida familiar después de una separación.
¿Quién decide con quién viven los hijos?
En principio, son los propios progenitores quienes pueden acordar cómo organizar el cuidado de sus hijos.
Pueden establecer, por ejemplo:
* dónde tendrán los hijos su residencia habitual;
* cómo se distribuirán los días y horarios;
* cómo serán las vacaciones y los días festivos;
* cómo se tomarán las decisiones importantes relacionadas con los hijos;
* cómo se mantendrá la comunicación con el otro progenitor.
Cuando existe un acuerdo, este puede formar parte del convenio regulador del divorcio o establecerse mediante un acuerdo sobre el cuidado y la comunicación de los hijos.
Si los progenitores no logran ponerse de acuerdo, será necesaria la intervención judicial para determinar la solución que resulte más adecuada para los hijos.
¿Qué tiene en cuenta el juez?
Cuando debe intervenir un juez, no se aplica automáticamente una solución igual para todas las familias.
Se analizan las circunstancias particulares de cada caso y, fundamentalmente, el interés superior del niño, niña o adolescente.
También pueden considerarse aspectos como la edad de los hijos, sus necesidades, la relación que mantienen con cada progenitor, la organización familiar y las posibilidades concretas de cada uno para ejercer el cuidado.
Además, los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a ser escuchados en los procesos que los afectan, de acuerdo con su edad y grado de madurez.
El derecho a mantener el vínculo con ambos progenitores
La separación de los adultos no significa que los hijos deban perder el vínculo con alguno de sus padres.
Siempre que no existan circunstancias que indiquen lo contrario, debe procurarse que los hijos puedan mantener una relación adecuada y fluida con ambos progenitores.
Cada familia tiene una realidad diferente. Por eso, no existe una solución única que pueda aplicarse automáticamente a todos los casos.
Lo importante es que la decisión de los adultos de poner fin a una relación de pareja no implique, innecesariamente, una ruptura de los vínculos familiares de los hijos.
¿Necesitás organizar el cuidado de tus hijos después de una separación?
La organización del cuidado personal, la comunicación con los hijos y las decisiones relacionadas con su crianza pueden generar dudas y conflictos entre los progenitores.
Un adecuado asesoramiento jurídico permite analizar las circunstancias particulares de cada familia y buscar una solución que priorice el interés superior de los hijos.
En nuestro estudio brindamos asesoramiento en Derecho de Familia en Mar del Plata, incluyendo cuestiones relacionadas con divorcio, cuidado personal, régimen de comunicación y alimentos.
Cada situación familiar es diferente y requiere un análisis particular.

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